BARCELONA

barcelonaPara comprender el entorno histórico en que se desarrolla la novela de Chufo Lloréns, es preciso conocer algo de los antecedentes de la Barcelona del siglo XI, y cómo llegó a conseguir una total hegemonía entre los pueblos de la región. 

Se han encontrado pruebas de asentamientos humanos en la región, desde 2500 a.C. Al parecer, fueron varios los poblados, uno de los cuales se llamó Barcilo, Barcinon, Barkeno o Barkino, que existía ya en el siglo III a.C.

Se instalaron allí los cartagineses, que establecieron importantes factorías en la zona; pero, al final de las guerras púnicas, fueron expulsados, y los romanos se asentaron en el año 218 a.C., y construyeron un pequeño poblado fortificado; con la pax romana de Augusto, desapareció la fortaleza y tomó auge la colonia denominada Mons Taber, que es el núcleo de la actual Barcelona. Su nombre completo fue Colonia Augusta Faventia Paterna Barcino.

Más tarde, ya en nuestra era, la región de Cataluña sufrió las invasiones de los bárbaros: vándalos, suevos y alanos. El visigodo Ataúlfo, aliado de los romanos, se estableció en Barcino, en 415. Desaparecido el Imperio romano en 476, llegaron los ostrogodos; después de un breve período de permanencia de éstos, retornaron los visigodos, pero no pudieron resistir el empuje del islam, que se había lanzado a la conquista de la Península ibérica en 711.

Carlomagno inició la conquista de Cataluña, pero la derrota sufrida en Roncesvalles la detuvo. Más tarde, en 785, Ludovico Pío (Luis I el Piadoso), hijo de Carlomagno, tomó Gerona; y, en 801, cayó Barcelona. En Cataluña Vieja se organizó la Marca hispánica, dentro del imperio carolingio, a fin de expandir sus fronteras.

A lo largo del siglo IX se organizaron varios condados, entre los que descolló el de Barcelona, que pronto se convirtió en hegemónico, sobre todo en el siglo XI (marco cronológico de la novela), época en que se construyeron muchísimos castillos, que dieron origen al nombre de Cataluña.

Ramón Berenguer I el Viejo (1024-1076), hijo de Berenguer Ramón I y de Sancha de Castilla, heredó los condados de Barcelona y Gerona. Como era lo usual en esa época (y en todas), tuvo que guerrear contra distintos adversarios y sofocar varias rebeliones. Ermessenda, su abuela, que gobernó durante su minoría de edad, y con la cual tuvo varios distanciamientos y acercamientos, le dio en venta los condados de Barcelona, Gerona y Ausona. El conde logró someter a los rebeldes, con lo cual ensanchó sus dominios. Su obra reconquistadora se completó con una fuerte repoblación de la Segarra, la Conca de Barberá y el Urgel. Obligó a dos príncipes musulmanes a pagarle parias, con cuyo producto compró las posesiones de otros señores feudales, amén de recibir las tierras de sus hermanos, por renuncia de éstos a sus derechos. Con el perfeccionamiento jurídico impuesto en los juramentos de vasallaje, añadido a la adquisición de tantos territorios, Ramón Berenguer I aseguró a los condes de Barcelona su preponderancia en Cataluña.

Queda claro que Ermessenda no fue mujer de Ramón Berenguer I, sino su abuela. Isabel, su primera mujer, murió en 1050. Luego se casó con Blanca, pero la repudió para casarse con Almodis de la Marca, que aportó al matrimonio derechos territoriales sobre parte del Languedoc. En 1071, fue asesinada por su hijastro, Pedro Ramón, habido en el primer matrimonio de Ramón Berenguer I. El asesino fue encontrado culpable y huyó a Tierra Santa.
La novela se desarrolla en una época muy especial. Termina la denominada alta Edad Media y se inicia la baja Edad Media. Comienzan los siglos del gótico, con sus magníficas catedrales, esos monumentos erigidos para la eternidad, cuyas agujas, elevadas al cielo, testimonian la fe de todos cuantos participaron en su construcción.

Se forman las nacionalidades, hecho que con el tiempo dará lugar a la creación del Estado moderno. El latín retrocede frente al avance de las lenguas vulgares, todavía en ciernes, pero que tiempo después se convertirán en idiomas cultos y evolucionados, uno de los cuales (muy bello, por cierto) es nuestro castellano.

El feudalismo inicia su decadencia, y florecen los burgos (las ciudades), con sus gremios, su comercio, su industria y su lucha por conseguir que se reconozcan sus derechos. La nobleza de sangre palidece ante el ascenso arrollador de la burguesía.

A finales de siglo, concretamente en 1095, se emprenden las cruzadas, que, aunque podemos considerarlas acciones bélicas injustificables, pusieron a la Europa medieval en contacto con las civilizaciones de Oriente, lo que llevó a Occidente a entusiasmarse con un nuevo sistema de vida y a adquirir refinamientos que no conocían en absoluto, puesto que los romanos, que sabían del arte del buen vivir, habían desaparecido siglos atrás.

Es el siglo del Cid Campeador y del mester de juglaría, de la poesía provenzal y del amor cortés. Es la época en que la Reconquista toma un fuerte impulso, que siglos más tarde culminará con la toma de Granada por los Reyes Católicos.

Éste es el entorno en que se desenvuelve la novela. Es importante conocer estos detalles, a fin de juzgar y apreciar el trabajo del autor, pues todo lector acucioso está en la obligación de hacerlo. En la novela histórica es preciso distinguir la realidad de la ficción, lo que nos hace admirar más la habilidad del escritor para incluir personajes de ficción en una época real, mezclados con personajes también reales.

Fina Crespo
Noviembre de 2009

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